Como amante confeso de los realities que soy, siempre he tenido una preferencia clara por las versiones con anónimos frente a los VIPS. Sin embargo, en el caso de ‘Traitors España’, el apasionante formato de traiciones e intriga, la famosa frase «la excepción confirma la regla» se cumple a la perfección. La tensión y el juego psicológico que propone ‘Traitors’ trascienden el perfil de sus participantes, enganchando desde el primer minuto.
Me atrevo a sentenciar que ‘Traitors España’ es el claro precursor de una segunda generación de realities de ‘alta precisión’. Tras la era de Gran Hermano, este formato eleva la estrategia y la lectura de sus concursantes a un nuevo nivel. A pesar de que las audiencias en su segunda edición en Antena 3 no no son tan abrumadoras como las que el formato ha cosechado en otros países, su calidad es innegable. Además de su intrigante estructura y desarrollo, la figura de su presentador de televisión en Madrid, Juanra Bonet, es fundamental para aportar al concurso sutiles matices de oscuridad y traición.
Es un formato internacional al que la profundidad de sus dinámicas y la brillantez de su concepto lo sitúan como un referente: para mi es ya icono de la nueva era de los ‘realities’ en el mundo. Ojalá el público español le termine dando el valor que merece, demostrando que un sarcástico y ácido presentador de televisión en Madrid como lo es el ex ‘Caiga quien caiga’ puede liderar una nueva ola de entretenimiento inteligente.