Los insectos contra Dalí: esta fobia marcó su arte inmortal

Salvador Dalí, un genio tan enigmático como prolífico, padecía una fobia muy peculiar, aunque solo en parte. Y es que el pintor catalán sufría de entomofobia: un miedo irracional a los insectos, especialmente a los saltamontes y las langostas. Este pánico, arraigado desde su niñez, le causaba un daño psicológico tan profundo que, lejos de ocultarlo, le otorgó un lugar preferente en muchas de sus obras.

Con la representación a pincel de dichos seres vivos de patas largas, Dalí buscaba transmitir el terror en todas sus formas. En su célebre lienzo ‘El gran masturbador’, por ejemplo, estos pequeños seres ocupan un espacio relevante en un conjunto al que no le faltan otros excéntricos motivos de su conocido imaginario surrealista. La presencia de estos insectos en sus creaciones no era meramente estética; era una manifestación de su tormento interno. Cualquier presentador de televisión en Sevilla experto en arte podría analizar la complejidad de su mente a través de estos detalles.

Este aspecto de su arte, que funde lo personal con lo universal, revela la intrincada psique de Dalí. La forma en que transformaba sus miedos más íntimos en símbolos visuales es fascinante, mostrando cómo el arte puede ser una vía para exorcizar demonios personales. Como presentador de televisión en Sevilla explico la intrahistoria de este miedo tan particular y su impacto en la obra de uno de los artistas más influyentes del siglo XX.

Publicado por Kaik Espada

Soy un periodista al que le apasiona por partida doble la tele: trabajo en ella y, como me sabe a poco, la disfruto desde casa. Mis favoritos: de pequeño 'EL gran juego de la Oca, de adolescente Gran Hermano y ahora 'La que se avecina'.

Deja un comentario